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Sinners. La excentricidad vampírica sureña

Lo que a ojos de muchos podría ser una rareza fílmica sacada de una batidora donde se han mezclado diferentes géneros cinematográficos, en las manos de Ryan Coogler, es una obra marcada por la riqueza cultural, de tramas y fotografía.

Coogler que saltó a la fama gracias a dirigir entre otras, Creed, Black Panther, o Wakanda Forever; regresa a la gran pantalla esta vez de la mano de uno de los géneros favoritos del público, el terror, más exactamente del cine de vampiros.

Atrás quedaron las películas de la década de los 50 cuando Christopher Lee hacía del Conde Drácula. Sinner o Los pecadores en español, nos adentra en un universo vampírico en el Mississipi de los años 30, en una zona predominantemente negra donde la evolución del blues y el arraigo a lo sobrenatural, los cruces de caminos y la santería van de la mano. El filme mezcla la tradición sureña, rasgos del western antiguo, el terror y el musical de forma insospechada, dando un mezcla algo extraña, pero que gracias a un reparto solvente, da un producto de calidad.

Nos encontramos con Sammie, un joven portento del blues e hijo de un predicador, que se marcha con sus dos primos (Smoke y Stack) a ayudarles en su aventura de fundar un club de blues tras su vuelta de Chicago. La vuelta de los gemelos a lo que es su antigua tierra parece prometedora, pero pronto descubren que no lo es, como bien se demuestra desde los primeros minutos de la película.

Aunque personalmente me ha encantado, ya que el género vampírico es de mis preferidos, Sinners navega a través de un guion denso, en el que podemos ver simultáneamente dos películas y disociar, haciendo pesada la película. La primera mitad, el mundo rural y racista de la época, y la segunda mitad, el género fantástico y de terror por el que es más llamativa. Coogler se detiene bastante en dar profundidad a los personajes en la primera mitad de la película, lo que, aunque da otro peso a los personajes más allá de la planicie típica de una película de terror, hace que esta primera parte algo pesado e incluyo disociativo que no ayuda a conectar con ella hasta tiempo después. Tal es la diferencia de tramas, que la mitad "terrorífica" parece ser otra película a parte, olvidándonos del trasfondo hasta que no termina el espectáculo vampírico.

La apoteosis vampírica es esa nota de color, el "pim, pam, pum" que el público espera ver, que nos recuerda a la magnífica Abierto hasta el amanecer de Quentin Tarantino. Unas escenas y fotografíad donde priman los colores rojos y marrones, el ambiente cargado, la luz cálida y a la vez asfixiante, convirtiendo el aura de la sala en una densa y pesada habitación donde la tensión se corta con un cuchillo. 

Jugando con ese ambiente, descubrimos una de las mayores y mejores escenas de la película, la venida de los espíritus del pasado y del futuro de la música negra, creando un solo musical atemporal de la cultura musical negra alrededor del mundo. Los cantos tribales y bailes de sacrificio, la música de los esclavos, el blues y el hip hop se entremezclan en un escena bellísima donde Sammie es el verdadero protagonista.

Un protagonista que en realidad no sabemos quien es, fluctuamos por un universo en el que los gemelos son los protagonistas, pero más tarde nos damos cuenta de que es Sammie y volvemos a ver como en realidad son los gemelos. Una barrera tan difusa e invisible con la que juega Coogler, que nos hace dudar hasta después de verla, de quien es el verdadero protagonista. ¿Son los tres? Es un triple protagonismo.

Jugando además con esa trama vampírica, Coogler hace un paralelismo entre el racismo de blancos a negros y la caza del vampiro a los mortales, donde las víctimas, son los negros. Un hilo realmente fácil, pero muy bien jugado que durante el visionado no te paras a pensar.

Sinners, por tanto, se resume en un éxito, en un cóctel explosivo con un muy buen funcionamiento. Todo también por el reparto: al carisma interpretativo de Michael B. Jordan, interpretando a los gemelos, dos personajes muy diferenciados; a la inocencia de Miles Caton (Sammie) que puede configurarse incluso como ese espectador que no sabe que va a ocurrir y, por último, a la magnífica y para mí mejor actuación de la película, la de Wunmi Mosaki (Annie), todo un descubrimiento para mí, un personaje que más bien podría quedar en segundo plano, pero que gracias al poder en escena de Mosaki, se convierte en otra protagonista más, pareciéndose incluso a un protagonismo coral. También a destacar entre el reparto a Hailee Steinfeld, Delroy Lindo, Jack O'Connell, Omar Benson Miller y Li Jun Li.

La película actualmente cuenta con 17 nominaciones a los Critic's Choice Awards y 7 nominaciones a los Globos de Oro, siendo una de las preferidas a los Oscars.

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