De la mano de James Vanderbilt, la cruda tragedia judía y los juicios más conocidos de toda la historia moderna, llegan a la gran pantalla. El 8 de noviembre de 2025, en todas las pantallas del mundo se exhibía la película Núremberg.
Contando con Rami Malek y Russel Crowe como elenco principal, nos introducimos en las celdas de Núremberg, donde el psiquiatra militar Douglas Kelley estudia a los hombres vivos más cercanos al Reich, entre ellos, Hermann Göring, segundo hombre al mando del III Reich y el preso más importante de la época.
Inundada de historia hasta los topes, la película gracias a sus escenarios y luces, convierte la sala de cine en una atmósfera asfixiante y de angustia donde te ves encerrado como un preso, en esos gruesos y fríos muros de piedra. Funcionando como un documental a veces por su rigurosísimo rigor histórico, Vanderbilt dota de sentido actualizado a una historia que no se debe olvidar.
Crowe brilla en un papel, que como él mismo reconoce, ha sido duro. Sobre todo por esos 25 minutos que dura el interrogatorio de Hermann Göring, la parte dura de la película, que fueron grabados del tirón. Escenificando un juicio duro, haciéndonos sentir parte de esa multitud agrupada para ver la cara de tan detestables seres, Vanderbilt nos pone contra las cuerdas, pero ¿Por qué? Por el personaje que encarna Malek. No sabemos si se toma la libertad o no de enlazar más a Crowe y Kelley, pero entre ellos surge una amistad, un enlace que nos hace débiles frente a asesinos, que hace que veamos la cara bueno del malo.
Basado en los escritos de Kelley, nos muestran a 22 nazis que en momentos, nos dan pena, sentimos lástima por ellos como por Julius Streicher, interpretado por Dieter Riesle o por Robert Ley, interpretado por Tom Keune. Actuaciones, he de decir, muy buenas. Sin embargo, si cabe decir que Ramek ha hecho una de sus actuaciones, a mi parecer más flojas. Comparando con Mr. Robot o Bohemian Rhapsody, Núremberg se le ha quedado corta.
Completando el reparto, encontramos a Michael Shannon y Richard E. Grant, en el papel de Robert H. Jackson y Sir David Maxwell Fife, jueces de Estados Unidos e Inglaterra que actuaron como acusación frente a los nazis. Más brillante Grant que Shannon, nos muestra una veteranía y madurez actoral que da credibilidad más si cabe a la película. Además, con John Slattery como Burton C. Andrus, Leo Woodall como Howard Triest, Andreas Piestchamann como Rudolf Hess y Lotte Verbeek como Emmy Göring, se completa un reparto que realmente, pone los pelos de punta.
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