Convertida ya en una saga de culto, Zach Cregger, reconocido director por Weapons recupera la trama en una nueva película fuera de la saga anterior y fuera del videojuego. Eso sí, literalmente, el espectador en esta película es un jugador más.
Nos encontramos con Bryan (Austin Abrams), un transportista de órganos "mensajero médico" en una misión especial, hacer llegar un órgano a Racoon City donde le esperan con urgencia. En su viaje se topa con una ciudad totalmente sumida en el caos debido al brote de un virus que modifica a los humanos haciéndoles ser "superhumanos" semejantes a zombies.
Lejos de la saga de Jovovich, el filme se sitúa a la vez que Resident Evil 2, cuando comienza todo el caos. Sin apoderarse del género de salvador, el protagonista se convierte en un simple humano que tiene que luchar con todas sus fuerzas para llevar su encargo a destino y sobrevivir.
El hecho de que sea un simple humano hace que la película y sobre todo el personaje, sea muy cercano al espectador. El protagonista se convierte en un reflejo de lo que seríamos nosotros en esa situación, atemorizados, paralizados y realmente cómicos si viésemos desde fuera. Y sí, digo cómicos, porque el punto bueno de está película, a parte de sus efectos especiales, es el toque de humor que tiene gracias a Bryan.
Parece que el mezclar humor con terror es algo que le gusta a Cregger como ya hizo con la última escena de Weapones y es algo que le funciona. Es original y no es un humor fácil, si no un humor cotidiano que se convierte en prácticamente una sala de cine riéndose a pesar de estar viendo una película de terror. Eso en realidad lo consigue Austin Abrams, el actor que despegó con This Is Us y Euphoria ha consechado un gran éxito este año, más sabiendo que el 16 estrena Whalefall, de supervivencia y que ya está causando gran expectación.
Otro punto bueno de la película es la tensión constante a la que estás sometido. En cuanto menos lo esperas tienes un susto derivado de una gran tensión que te mantiene en vilo constante. Eso también es un logro, tener al espectador jugando entre el humor y la tensión, no dejando que tu cuerpo se relaje, en realidad, por un momento. Jugando con los efectos especiales, que realmente son espectaculares, un ambiente frío, de soledad y nieve y el diseño de personajes macabros y alucinantes, muchos basados en los videojuegos, se crea una gran atmósfera terrorífica.
La baza final de la película y el buen sabor de boca que deja, es que no es una película de miedo al uso, no hay un final acorde con lo que tú deseas. Es un final de "GAME OVER". Solo una historia más en un gran universo que continúa como bien sabemos todos los que hemos visto las anteriores películas o hayan jugado a los videojuegos.
P.D: esto no quiere decir que haya secuela.

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