Relatada a través de capítulos que no siguen un código temporal definido, si no que se nutre de numerosos flashbacks, conocemos la historia de Clark, Carol y Floyd, interpretados por Jason Bateman, Linda Cardellini y David Harbour, acompañados además por Richard Jenkinks, Joy Sunday, Peter Sarsgaard y Chris Perfetti que completan el reparto.
La serie, que busca el movimiento a través de flashbacks, realmente se hace pesadas por momentos. Encontramos un primer episodio rápido, entretenido que nos mantiene en tensión constante hasta saber quien es el muerto, pero a partir de ahí, todo decae. Cierto es que hay una evolución de los personajes y de la trama que crea algunos puntos de atención, sobre todo al final de los episodios, pero realmente se hace pesada. Entre otras muchas cuestiones, debido a la lentitud con la que la serie va tratando los temas, mucho de ellos sexuales. Estos temas, perduran en el tiempo de una manera innecesaria, cuando en realidad no haría falta que fuese así, véase la relación entre Clark y Carol con Floyd en el hotel o la pesadez de Floyd en cuanto a su yo interior.
Es sinceramente una forma de hacer televisión que hace que sea duro. Esta "dureza", también puede derivar, y esto lo reflexiono a tenor de mi última frase, por adentrarnos en el complicado mundo de la inseguridad física y mental de Floyd. Adentrarnos en una mente completamente consumida por un deterioro físico y como esto le afecta al no poder ser igual que era antes, físicamente hablando, es duro. Es duro ver como la no aceptación de uno mismo, le afecta hasta niveles insospechados y como esto en la vida real, existe. Cierto es que saca de quicio, al igual que Clark al estar constantemente intentando alegrarle y hacer que este bien, porque a veces, Clark, la felicidad no la puede tener todo el mundo.
Otro punto que la hace lenta, es la lentitud y temple del detective Donoghue Homer, el papel de Richard Jenkins que es soporífero. Jenkins encarna a un detective de la antigua escuela, lento, altivo y muy aburrido. Sinceramente, creo que es el peor de la miniserie, no le da nada de carisma a un personaje que podría tenerlo. Esto choca dramáticamente con el carisma que Linda Cardellini le ofrece a su personaje de Carol, un personaje que a simple vista puede parecer simple, pero que tiene un fuero interno bastante complejo, uno de esos papeles que a muchos les gustaría interpretar. Creo y no me equivoco, que Cardellini es en realidad la gran protagonista de la serie, de ser pequeña, crece en pantalla episodio a episodio, siendo completamente la protagonista de la serie, marcándose momentos muy reseñables como sus declaraciones policiales o sus visitas a la tienda de batidos. A pesar de que Bateman, que también hace un papel muy bueno y extraño, Cardellini le supera con creces y se coloca como la gran protagonista.
A menos de una semana para que se hagan públicas las nominaciones a los Emmy, DTF St. Louis, parte como favorita para estar en la palestra de nominados, tanto la miniserie como los tres protagonistas ¿Lo conseguirán?

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