Con un cambio en su espectro actoral, Almodóvar nos presenta a Elsa (Bárbara Lennie), una directora de publicidad abrumada tras la muerte de su madre que sufre de ataques de pánico y marcha a Canarias en un viaje de desconexión junto con su amiga Patricia (Vicky Luengo), dejando atrás a Bo (Patrick Criado), su novio. A su vez conocemos a Raúl (Leonardo Sbaraglia) y Mónica (Aitana Sánchez-Gijón) que tienen a su vez una curiosa relación con Elsa. Aún siguiendo a Elsa, Almodóvar consigue formar una película muy coral que me recuerda a antiguos filmes como Volver o Mujeres al borde de un ataque de nervios.
Parece ser que Almodóvar, en su edad dorada decide abrirse con su público y realizar una especie de autobiografía encumbrada por la ficción, presentando aún miedo a abrirse completamente. En un principio la película no engancha, es más, resulta caótica con la presencia de historias inconexas y clichés que no sabes a dónde pueden llegar a parar, ni el porqué aparecen de repente en la trama y que quedan finalmente vacías porque desaparecen como aparecen.
Se podría decir que Almodóvar intenta tratar muchos temas, pero le cuesta conectarlos o darles forma de tal manera que no sean simples banderas que defender (aceptemos que es un director a quien le gusta unirse a múltiples banderas, parece que con el fin de no perder público). Todo ello pierde sentido en algunos momento y llega a actuar como un relleno para aportar un carácter dramático con el que esconder en cierta manera su autocrítica. Todo esto ha hecho que muchos piensen que es falta de creatividad, a lo que yo digo que es ocultar la realidad.
Almodóvar deja ver así su miedo, miedo a abrirse completamente, miedo a que realmente la gente conozca quien es y sus inseguridades, necesitando de una segunda lectura para conocer realmente el trasfondo de la película: un director en su veteranía que aún, tras 40 años en la profesión, sigue siendo algo cerrado en cuanto a él mismo.
A parte del guion y su dirección, como siempre debemos destacar su juego de colores, llamativos, los rojos potentes que caracterizan sus películas y los espacios que siempre elije para sus filmes. Algo que no puedo decir del reparto. Aún teniendo una actuación memorable de Aitana Sánchez-Gijón de la que podría decir que es su mejor papel, encontramos a una Bárbara Lennie fría, hay momentos dramáticos carecen de sentimiento, se queda plana frente a otros, algo que sinceramente, no es algo raro en los papeles de Lennie, al igual que le ocurre a Quim Gutiérrez que deja algo que desear en sus cortas, pero importantes apariciones.
No podría decir que es una de las mejores películas de Almodóvar, ya que el final me dejó un regusto algo ácido al utilizar un final algo abierto, es más, alguna trama no termina y no te da lugar a la imaginación. Lo que sí puedo decir es que te deja ensimismado intentando conectar todo, queriendo saber más y sobre todo, intentando descifrar su biografía.

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