Al estilo de Sobrenatural, la serie nos guía por un conjunto de episodios autoconclusivos que a su vez poco a poco van encontrando una trama final que realmente dirige toda la cuestión principal. Siguiendo el folclore típico del hotel maldito, las sirenas o la brujería, Widow's Bay, con un toque del Nantucket de Herman Melville desarrolla su trama. Una perfecta combinación de terror cómico, que hace de cada episodio, una delicia para el espectador.
Una trama sorprendente, junto con un escenario tenebroso, lóbrego y apagado son el mejor conjunto para esta serie. A todo ello, tenemos que sumarle un reparto apenas conocido que nos aleja de los grandes éxitos de superfamosos y que dan una calidad mayor. A pesar de la distinción del protagonista, el ganador del Emmy y del Globo de Oro, Matthew Rhys, la serie cuenta con Kate O'Flynn (El bebé de Bridget Jones), Dale Dickey (True Blood), Jeff Hiller (ganador del Emmy por Somebody Somwhere) y Stephen Root (Perry Mason), un reparto no conocido que casa muy bien y le da un aspecto más inesperado a la serie.
Una trama llamativa, episodios entretenidos, amenos y conclusivos, han hecho de la serie, un éxito en Estados Unidos que ha llevado con el uso del final abierto (muy bien hecho), a una renovación para una segunda temporada a la que tendremos que esperar un año.

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